Pentagram, la Imagen del Poder


Siempre cuando pensamos en el poder y su imagen, normalmente nos remitimos ipsofactos a la ampliamente conocida campaña política, o el volantin de Lagos, The White House, las Suásticas indo-hitlerianas entre otras que han colmado nuestro imaginario ideológico y han perfilado al poder con una imagen adusta, vertical y magnánima.

Sin embargo, cuando hablamos del poder en la actualidad, más allá de dogmas y muros rotos, nos encontramos frente a un poder viscoso presente en nuestra cotidianeidad y que vincula nuestros actos culturales a un sin fin de marcas y símbolos que nos otrorgan validez frente al resto: Esto es la Corporativdad del Dinero.

Pentagram es un estudio multidisciplinario fundado en el Londres de 1972 que en su larga y solida carrera han logrado domar la identidad de empresas que sin dudarlo, tienen más poder de votos que muchos gobiernos. Bulgari, United Airlines, Pantone y Citigroup (Citibank) han sido solo algunos de sus potentados clientes que han encontrado en sus manos la posibilidad de existir como gigantes corporativos, muchas veces monopolicos pero que se relacionan con sus clientes como empresas benignas, socios estratégicos y de estatus, de una “amabilidad gráfica” marcada por la limpieza y la precisión que las posicionan como referentes sociales y de mercado, alejandose dominante validez multinacional que poseen como empresas.

Más ligado a lo extrictameente político, en el caso chileno podemos encontrar a Larraín&Asociados que han sobrevivido durante largos años realizando campañas para de centro derecha. Uno de sus Fundadores, Carlos Alberto Délano, fue nada menos que el creador del slogan ” Viva el Cambio“, un hito en la nueva era de los candidatos marca que son capaces de reconstruirse a partir de preceptos publicitarios.

El éxito de estas empresas ( manteniendo las proporciones) radica en la capacidad de permutar las imágenes negativas de sus clientes por otras cercanas, amistosas y limpias. En el caso de Pentagram puede ser por la formación aquitectónica de muchos de sus miembros les otorga una visión máxima del mundo muy ligada al poder, como también puede ser por la inteligencia de sus diseñadores para devolver gráficamente productos sólidos y queribles.

Y si bien el “cambio” no le sirvió a Lavín para señirse la banda presidencial (amén), la simpleza y hasta la burda concepción gráfica de su aparataje comunicacional y gráfico sentó un referente qu ese ha mantenido y reinventado por la centro izquierda y que hoy solo se ve amenazado por al tecnocratización de los conceptos impulsados por movimientos politico-comerciales que apelan a una nueva emotividad, fundada en e paternalismo virtual y en la tecnologización de la sociedad, el nuevo “buen concepto” del siglo XXI.

Por el momento, lo más cercano a una nueva imagen de poder es la planteada por Nicolás Sarkozy y su concepción multidogmática para el gobierno: La lealtad es para los sentimientos, la eficacia para el gobierno”.

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