Perdónalos Señor, no saben los Troncales!



Si hay algo que me quedó dando vuelta luego de su exposición, y como bien apuntaría don Guillermo en su cátedra, es la continua expiación de la Culpa de los expositores.

Perdónalos señor, no saben los troncales!

No tengo claro si la influencia doctrinal Pontificia afectará a sus profesionales, pero es claro el hecho que, ante todo, más que una defenza al trabajo realizado, asistimos a la autoflaglación pública de un equipo de diseñadores que habiendo logrado bastantes aciertos profesionales, optó por aislar sus consideraciones culturales para someterlas a la aparente y mezquina estandarización impuesta por el mercado y la aldea global.

La verdad es que como profesionales de la imagen y, porqué no decirlo, de la comunicación, es poco decorozo esconder la mano cuando se lanza la piedra. Si hay algo que he aprendido de mi padre es que “hay que que quedarse hasta el final” cuando se trata de mantener una posición o defender una propuesta, aunque sea la más burda y apelable de las sentencias.

Molesta la manera en que nos deshacemos en discursos sin agrumentos sólidos, pasando de glorificar lo vernáculo a renegar de su vigencia, para luego incluirlo de manera velada pero “sin que se note”, como un mensaje subliminal de la vorágine del transporte urbano ancestral. Como la justificación vaga de la presencia o inexistencia de productos de diseño que más parecen obedecer a aspiraciones estilístico-profesionales que a la resolución de un desafío republicano.

Lo concreto es que Chile requiere estándares que deriven en calidad, en problemas tan amplios como la educación y la salud hasta el que nos convoca: El transporte. 17 años de democracia invitan a la reflexión sobre la responsabilidad social más allá de tomarse masivas fotos en pelota y gritar por Pachuco en la Plaza Italia, para asumir que el espacio público no solo implica derechos sino responsabilidades y compromiso: Es un espacio que no posee propiedad aparente pero que nos involucra a todos, y el modo de intervenirlo y sistematizar su entendimiento determina las conductas y esquemas de socialización de las personas.

Sería irresponsable atacar a mansalva el diseño del sistema de información de Transantiago, sobretodo considerando su gran cantidad de aciertos y aportes. Mas, no por ello debemos ignorar la inconsistencia conceptual de la planificación de estos ( omisión de información clave, exceso de información anecdótica, sobrevaloración visual a la funcional, vagos fundamentos para la existencia de tipografías) y el desapego a la autocrítica para pasar a al justificación del quehacer por el “querer hacer”.

Y suele suceder que se pierde en la premura de la empresa que el objetivo no es solo satisfacer nuestras expectativas artísticas que, si bien importantes y necesarias, no obedecen a la rigurosidad del actuar de los objetos de información en el contexto al que se estudia y se dirigen los esfuerzos. Pero el notarlo y corregirlo es parte del proceso, y no sirve como justificación indulgente a negligencias inexistentes.

Como diseñadores de la Universidad de Chile, es menester aprehender la experiencia para luego ser artífices de estos cambios y no meros críticos marginales en la creación de este nuevo lenguaje al cual nuestra sociedad se verá afecta de aquí en más: Esto es, la generación de sistemas de conocimiento por medio de la instruccion gráfica, las nomas y los estándares, que implicarán a posteriori el grado de éxito y evolución de nuestro país en el concierto internacional y más aún, en nuestro aspiración al desarrollo.

Quizás el error haya sido no estar, quizás el nepotismo impidió nuestra presencia ( cito el Caso de Roberto Cominetti, célebre profesor de nuestra Universidad marginado del proyecto habiendo recibido importantes galardones internacionales por sus estudios sobre el transporte y diseño de software matemático, quien señaló las irregularidades de la puesta en marcha del sistema), o de la Universidad Católica que tiene demasiada influencia política en áreas que no domina del todo.

Lo importante es que esto no se repita, y para ello, la tarea fundamental es asumir la lección ( y rápido), educarnos al respecto y ofrecer soluciones relaes y no mera teoría. Pero por sobretodo, no tener culpa por lo que hicimos, sino por aquello estamos dejando de hacer y que es nuestra tarea.

***Lo prometido es deuda, y gracias a Google Video, está acá el video completo de la charla. Enjoy!***

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